Organizador
Vos ponés los acordes
Escribís la progresión en cifrado americano —o la importás de un MusicXML— y el programa reparte las voces. Podés fijar un acorde con el candado si querés esa disposición exacta y ninguna otra.
Código abierto · Licencia MIT · Windows
Tus acordes, tu melodía, o una hoja en blanco.
Un algoritmo genético convierte cualquiera de las tres en una progresión escrita a varias voces: qué nota canta cada una y en qué octava, con el mínimo movimiento que las reglas del género permitan.
El acorde no se toca. Lo único que se reparte son las voces.
Cómo funciona
Un Do mayor son tres notas, pero cuatro voces tienen que repartírselas: alguien dobla, alguien salta una octava, alguien se queda quieto. Multiplicá eso por cada acorde de la pieza y por cada octava posible, y las combinaciones se cuentan de a millones. ChordWeaver las recorre con un algoritmo genético y se queda con las tres mejores.
Ocho acordes, cuatro voces, reglas del barroco. Pasá el mouse por una voz.
— de movimiento total en ocho acordes: el salto más grande de la pieza es una cuarta, y el bajo entero se mueve cinco semitonos.
Los tres modos
Los tres terminan en lo mismo: una progresión escrita a varias voces, lista para exportar. Lo único que cambia es de dónde salen los acordes.
Vos ponés los acordes
Escribís la progresión en cifrado americano —o la importás de un MusicXML— y el programa reparte las voces. Podés fijar un acorde con el candado si querés esa disposición exacta y ninguna otra.
Pone todo el programa
Elegís tonalidad, modo, con qué acorde empieza y con cuál termina, y cuántos acordes prestados de fuera de la escala tolerás. El programa escribe la armonía entera —qué grado sigue a cuál, dónde cae cada cadencia, qué se toma prestado— y recién después la reparte entre las voces.
Vos ponés la melodía
Dibujás una línea en el pentagrama, con el mouse o con el piano de abajo, y el programa le busca los acordes que la sostienen. Las notas doradas te dicen de antemano cuáles van a llevar acorde.
Las herramientas
Los tres modos de arriba escriben música. Estas dos no escriben una nota: una desarma el sonido de una nota sola hasta que no queda nada que desarmar, y la otra va en la dirección contraria a todo el resto del programa —recibe música que ya está escrita y le pone los nombres. En la pantalla inicial van justo abajo de los tres modos.
De qué está hecha una nota
Una nota no es una frecuencia sola: es la suya y además múltiplos
enteros de la suya, y ese apilado es lo único que separa a un violín
de una flauta tocando lo mismo. Acá están las doce barras, y se
apagan de a una, se amplifican y se corren de su lugar exacto. Las
recetas clásicas vienen puestas para desarmarlas —seno, diente de
sierra, cuadrada, triangular, cuerda pulsada, clarinete, órgano y
voz cantada—, porque una onda cuadrada no es otra forma de onda:
es la misma serie con otras alturas de barra. Y el timbre que te
quede se exporta a .wav.
El dibujo y el sintetizador leen la misma lista, así que el gráfico
no puede mentir sobre lo que se escucha. Y el .wav no
sale como un sonido cualquiera: sale afinado y con el bucle marcado
adentro, o sea como muestra de sampler, listo para cargarlo en un
instrumento.
Vos traés la partitura
Escribís la música en un sistema de dos pentagramas —o la traés de un MusicXML— y el programa te dice qué es cada acorde: en qué inversión está, con qué cifrado, qué grado de qué tonalidad y qué función cumple. Y lo que pasa entre las voces: quintas y octavas paralelas, quintas ocultas, cruces, saltos difíciles, y qué nota es de adorno y cuál es del acorde. Las cadencias las reconoce y te las marca en el compás donde caen.
Las reglas de paralelas no están escritas dos veces: el analizador le pide las suyas al mismo evaluador que usa el generador, así que no puede aprobar lo que el otro prohíbe. Y trae adentro los primeros ocho compases del Preludio BWV 846, para que haya algo que abrir el primer día.
Armonía
Un acorde de tres notas repartido entre seis voces obliga a doblar tres. Cuál se dobla y cuál queda sola no es un detalle de reparto: es armonía, y cambia el color del acorde. ChordWeaver lo decide uno por uno, y cuando el acorde ya está completo usa las voces que sobran para colorearlo —una sexta, una novena— en vez de repetir la séptima de punta a punta.
Soprano, mezzo, alto, tenor, barítono y bajo. Pasá el mouse por una voz.
— de movimiento total. Ninguna voz cruza a la de al lado, no hay un solo unísono en los nueve acordes, y el salto más grande de toda la pieza es una quinta.
Y en el G7 de ahí arriba la sensible aparece una sola vez. Duplicarla es de las pocas cosas que la armonía de práctica común directamente no perdona, y es una regla que se puede apagar como todas las demás.
Las reglas
El género manda sobre las dos mitades. Cuando es el programa el que elige los acordes, decide qué cadencias se premian, si una dominante está obligada a caer de quinta, cuánto cuesta un acorde de color y qué préstamos vienen prendidos de fábrica. Y en el reparto de las voces decide qué movimientos se prohíben, cuáles se premian y con cuánta fuerza. Lo que el algoritmo minimiza es la suma de las dos, y un dial decide cuánto pesa cada una.
El contrapunto de la práctica común. Sin quintas ni octavas paralelas, premia el movimiento contrario, castiga los saltos de tritono y de séptima. Trae adentro el modo coral, que es lo mismo más severo.
Escritura modal, anterior a la tonalidad. Casi todo el movimiento por grado conjunto, ámbito estrecho, tritono prohibido, y tolera las paralelas perfectas porque ahí son el organum y no un error.
Armonía extendida. Lo que manda no es el bajo sino cómo se encadenan la tercera y la séptima de un acorde al siguiente. Mantiene las notas comunes y esquiva las novenas menores.
Es la pregunta obvia, y el proyecto trae la herramienta para
contestarla: audit.py corre las mismas progresiones con
cada género y vuelve a correrlas con todas las reglas de estilo
apagadas, para ver qué cambia de verdad. Los números están publicados,
incluso donde no favorecen.
Y el gregoriano no se mide con la misma vara: ahí las quintas y octavas paralelas no son un error que se perdona, son la forma misma. El estilo premia que la vox organalis siga a la vox principalis a la cuarta, a la quinta o a la octava, que es como se escribía el organum.
Qué más hace
Soprano, mezzo, alto, tenor, barítono y bajo, con los registros editables voz por voz si tu coro no entra en el catálogo.
Exporta a los dos, escritos a mano por el programa. Se abren en MuseScore, Sibelius, Finale o lo que uses.
Un botón por solución. El audio está sintetizado por el programa: no se empaqueta ni un solo archivo de sonido.
La que eligió y las dos que quedaron cerca, para que puedas oír qué se negoció en cada una.
Cuando aparece una cadencia rota, un 6/4 cadencial o una sexta en lugar de quinta, te lo marca en la partitura y te explica en una línea qué es.
Rellena los saltos de tercera con movimiento por grado conjunto, y agrega gestos de época sobre el resultado.
Napolitanas, bVII, sustitutos tritonales y dominantes aplicadas, con un dial para decir cuánto color querés.
Lee un MusicXML —también los .mxl comprimidos— y se queda con sus acordes, su ritmo y sus compases.
Las últimas diez producciones quedan guardadas y se pueden volver a escuchar sin regenerar nada.
El mismo motor sin abrir la ventana: cli.py acepta los acordes, el género y todos los switches.
No hay instalador y no escribe fuera de su carpeta. Va en un pendrive y se desinstala tirándola a la papelera.
Librería estándar de Python y nada más. Ni music21, ni numpy, ni una librería de audio.
Al abrirse pregunta si salió algo más nuevo y te lo dice antes de entrar. Sin internet no pasa nada: se abre igual.
Lo que armes en el experimentador se exporta como .wav afinado y con bucle: una muestra de sampler, no un sonido suelto.
Logros, libro, sendero e historial viven en archivos de texto al lado del programa. Se copian a la carpeta nueva y siguen donde estaban.
Y además enseña
Adentro del programa hay un libro de teoría escrito para alguien que no estudió música: armonía, conducción de voces, de dónde viene cada estilo y las cadencias que el programa reconoce, con la receta para que aparezcan.
Pero no está escrito entero de entrada. Cada apartado está atado a algo que tenés que encontrar: el día que te salga una cadencia rota, esa noche el libro tiene un capítulo más. Son setenta y ocho apartados y cuarenta y nueve logros, y la única forma de llenarlo es componiendo.
Y hay algo más
No dice qué es. Aparece un botón dorado en la pantalla inicial, y si no lo tocás hoy sigue ahí mañana. Lo que pase después depende de cómo contestes, y no hay una respuesta correcta: hay tres, y cada una lleva a otra parte.
Lo que se recorre se recorre usando el programa normalmente — escribiendo acordes, generando progresiones, dibujando melodías. Al final de cada camino hay música que no elegiste vos, y un capítulo del libro que hasta entonces estuvo cerrado con el título tapado.
Nada de esto se anuncia en ninguna pantalla. Esta página tampoco lo va a arruinar.
Por dentro
Descomprimí el .zip donde quieras y ejecutá
ChordWeaver.exe. No hay instalador, no toca el registro y no
escribe nada fuera de su propia carpeta.
3a132dcf455956712056b286d5a05d2516450cc24eb9a15a1c5c544132969f42Ver todo lo que cambió en esta versión → ¿Ya la tenías? Cómo actualizar sin perder el progreso →
¿Preferís correrlo desde el código?
pip install customtkinter && python app.py